Antes ganaba solo 8.400 euros al mes en la segunda división de Portugal, sin equipo ni contrato a sus 40 años. Luego llegó al Mundial 2026 y paró a Messi.
En semanas saltó de 50.000 a 18,4 millones de seguidores en Instagram. Hoy recibe ofertas de patrocinios por 250.000 dólares al año y sueldos de hasta 40.000 dólares mensuales en Sudamérica.
¿Quién lo hubiera imaginado?

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