Cuando la tragedia se convierte en oportunidad para los delincuentes.
Lo que ocurrió durante el incendio de L&R Comercial no solo fue una tragedia por el fuego, sino una vergüenza nacional. Mientras los bomberos arriesgaban sus vidas para controlar las llamas, decenas de personas aprovecharon el caos para robar electrodomésticos. Esa no es la imagen de un pueblo trabajador y solidario; es el reflejo de una preocupante pérdida de valores. Quien saquea la desgracia ajena no es más inteligente ni más vivo: es un delincuente. Si como sociedad dejamos de condenar estas acciones, mañana cualquiera de nosotros puede ser la próxima víctima. La solidaridad nunca puede ser sustituida por el oportunismo.

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