La próxima vez que mires la Luna llena, piensa en Theia.
Ese es el nombre que los científicos dieron a un planeta hipotético que podría haber colisionado con la joven Tierra hace 4.500 millones de años, liberando un trozo de escombros que se convertiría en nuestra Luna.
Según esta teoría, sin el "sacrificio cósmico" de Theia no tendríamos nuestro satélite natural permanente, ni tu podrías estar leyendo este artículo.
Una colisión de proporciones cósmicas
Los científicos creen actualmente que una enorme colisión entre la Tierra primitiva y algo del tamaño de Marte liberó suficiente material como para que finalmente se aglutinara y creara la Luna.
Conocida como la hipótesis del gran impacto, este evento también inició una relación cuya importancia para la vida tal como la conocemos es innegable.
Entre otras cosas, la Luna mantiene un juego de tira y afloja gravitacional con nuestro planeta que, durante miles de millones de años, estabilizó la Tierra mientras giraba sobre su eje, lo que contribuyó a la estabilidad climática.
"Sin estabilidad climática, tendríamos condiciones climáticas y meteorológicas mucho más extremas, lo cual no sería favorable para el desarrollo de la vida", explica el profesor Thorsten Kleine, planetólogo del Instituto Max Planck para la Investigación del Sistema Solar, en Alemania.
Kleine formó parte de un equipo internacional de investigadores que, en noviembre pasado, intentó arrojar más luz sobre el trascendental y misterioso encuentro de la Tierra.
Final de Más leídas
En un artículo publicado en la revista Science, el equipo analizó la composición química de muestras de la Tierra y la Luna, y reforzó las teorías de que Theia y nuestro planeta fueron lo que podríamos llamar vecinos torpes en un momento caótico de la formación del Sistema Solar.

Una Luna, muchas teorías
Pero no siempre hemos tenido en cuenta a Theia.
Antes de que los humanos pisaran la superficie lunar en 1969, existían otras tres hipótesis principales sobre el origen de la Luna.
Según la teoría de la fisión, la Luna se formó cuando una Tierra primitiva que giraba rápidamente expulsó un trozo de su material al espacio.
La teoría de la captura proponía que la Luna se formó en otro lugar del Sistema Solar y fue atrapada por la gravedad terrestre al pasar cerca.
Finalmente, la teoría de la coformación, según la cual la Tierra y la Luna se originaron y se estabilizaron una al lado de la otra.
En lugar de arrojar luz sobre cuál de estas teorías era más probable, resultó que las misiones Apolo de la NASA apuntaron a una completamente nueva.
Similitudes químicas
Si bien las hazañas de Neil Armstrong y otros astronautas que alunizaron suelen dominar la narrativa, un logro crucial de las misiones Apolo reside, por ejemplo, en los recuerdos materiales del viaje.
"Los astronautas del Apolo trajeron muestras de rocas lunares y, al analizarlas, los científicos descubrieron que las rocas lunares mostraban notables similitudes químicas con las terrestres", afirma el profesor Raman Prinja, astrónomo del University College de Londres y autor del libro de ciencia infantil "Maravillas de la Luna".
Esto sugería que la Luna podría haberse originado a partir de la Tierra.

Prinja también afirma que las rocas muestran indicios de haberse formado bajo calor extremo, lo que sugiere que se originaron en un impacto masivo.
Parecen también haber perdido gran parte de los elementos que se vaporizan fácilmente al calentarse, lo que indica que la Luna estaba fundida cuando se formó.
Sarah Valencia, geóloga lunar de la NASA, añade que las pistas proporcionadas por las muestras son solo la punta del iceberg.
Los avances tecnológicos de las últimas décadas, especialmente en la modelización informática, han reforzado la hipótesis del gran impacto.
Incluso existen teorías que sostienen que la inclinación del eje de la Tierra es consecuencia de la colisión con Theia.
"La teoría del gran impacto sigue siendo el mejor modelo para explicar la química y la relación entre la Tierra y la Luna", sostiene Valencia.
¿Pudo la Tierra "comerse" a Theia?
¿Pero qué le pasó a Theia?
Este es uno de los misterios pendientes.
A diferencia del infame asteroide que impactó la Tierra hace 65 millones de años, exterminando a los dinosaurios y dejando un enorme cráter en la península de Yucatán, México, Theia no pareció dejar rastros visibles.
¿Por qué? Kleine afirma que Theia tenía alrededor del 10% de la masa de la Tierra, y esa diferencia significa que se habría fragmentado al impactar y habría sido absorbida en gran medida por nuestro planeta.
Fragmentos de ella también podrían haber formado parte de la mezcla que dio lugar a la Luna.
"Este sería el resultado natural de una colisión de este tipo. Pero esperaríamos ver una señal de composición de Theia en la Luna, algo que no hemos encontrado hasta ahora", afirma el científico.

"Una explicación es que la Tierra y Theia eran muy similares porque se formaron en la misma región del Sistema Solar", añade, y por lo tanto eran difíciles de distinguir.
De igual manera, sabemos que nuestro planeta comparte muchos rasgos con dos de sus vecinos más cercanos, Venus y Marte.
A Venus incluso se le llama a veces "el gemelo malvado de la Tierra".
"Pero, al igual que el origen de Theia no se conoce con certeza, tampoco se conoce su destino", advierte Valencia.
Sin embargo, existen algunas pistas.
Un estudio de 2023 reveló que dos áreas del tamaño de un continente en las profundidades de la Tierra eran restos de Theia.
Regreso a la Luna
Todavía hay mucho que aprender sobre cómo nuestro planeta y la Luna se convirtieron en un dúo, por ello los científicos están tan entusiasmados con las actuales misiones Artemis de la NASA y el regreso de los humanos a la Luna.

Además de experimentos más avanzados que los que fueron posibles en la era Apolo, las misiones más recientes explorarán nuevas regiones de la Luna, como su Polo Sur.
Las muestras lunares traídas a la Tierra por Apolo provienen de una zona relativamente pequeña de la Luna: la región ecuatorial de la cara visible.
"Si solo visitáramos seis lugares de la Tierra, ¿podríamos decir que hemos explorado toda la Tierra y comprendido su evolución? ¡Claro que no! La Luna tiene un potencial científico inagotable", defiende Valencia.
Pero por ahora, con lo que ya hemos aprendido, es justo decir que podríamos estar muy agradecidos a Theia por su sacrificio.

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