Leandro de Souza, quien alguna vez fue conocido como el hombre más tatuado de Brasil, decidió dar un giro drástico a su vida tras años sumido en una profunda oscuridad marcada por las adicciones y la depresión.
Sentía que su apariencia lo convertía en una simple "atracción de circo", por lo que buscó refugio en la fe y comenzó el extenuante proceso de eliminar con láser sus más de 180 tatuajes.
Aunque confesó que el tratamiento duele el triple que hacerse los diseños originales, Leandro asumió este sacrificio como un paso necesario para recuperar su identidad y predicar un mensaje de esperanza desde su iglesia en Bagé, demostrando que nunca es tarde para reinventarse y dejar atrás el pasado. 👏🏻 Fuente…

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