El ingeniero Ramón Albuquerque ha sido, sin duda, uno de los hombres más cultos y mejor formados que ha dado el país. Políglota, dominaba cuatro idiomas y poseía una sólida formación profesional que lo distinguió tanto en el ámbito técnico como en el intelectual.
Hoy, sin embargo, atraviesa un momento profundamente delicado. Su estado de salud es crítico, tras haber permanecido recluido durante varios meses en centros médicos de los Estados Unidos, donde, pese a los esfuerzos clínicos, fue desahuciado por los especialistas.
Más allá de su trayectoria pública y de sus méritos profesionales, esta es la hora del ser humano: del respeto, la solidaridad y la compasión. Su situación nos recuerda la fragilidad de la vida y la importancia de reconocer, en vida, el valor de quienes han contribuido con conocimiento, carácter y servicio al país.
Con profundo pesar, hay que señalar que su partido no lo tomó en cuenta para ocupar ningún puesto de relevancia en el Estado, a pesar de su sólida formación profesional, su amplia experiencia en la administración pública, su paso como funcionario palaciego y haber sido senador por la provincia Monte Plata durante tres períodos.
Durante el gobierno de Danilo Medina, fue designado asesor, en reconocimiento a sus amplios conocimientos en materia de hidrocarburos, un ámbito en el que su criterio técnico y su experiencia eran altamente valorados. Fuente…

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