domingo, 11 de enero de 2026

El merenguero que cantó su propia caída

 


El merenguero que cantó su propia caída

En el corazón de Moca nació un hombre con una voz tan potente como honesta: Charlie Amarante, conocido como “Chelo”, quien inició su carrera como conguero sin saber que se convertiría en uno de los grandes del merengue clásico dominicano.

Su ascenso comenzó en la agrupación de Luis Ovalles, donde primero tocaba la conga, hasta que una interpretación suya del tema “Palo bonito” lo catapultó al micrófono principal. Desde entonces, su voz le dio vida a más de 117 canciones en al menos 13 producciones que marcaron una época.

Temas como “La fosforera”, “Se fue la luz”, “La ley del embudo”, “Se hunde el barco” y “El vagabundo” lo convirtieron en ícono popular. Esta última, con letras sobre abandono y calle, terminaría pareciéndose demasiado a su propia vida.

Fue descrito por su mentor como una “voz de oro” y pieza esencial del éxito de la orquesta. Su interpretación tenía garra, alma y una autenticidad que conectaba con el pueblo de manera directa.

Cuando la agrupación se desintegró en los años 90, intentó seguir solo. Vivió un tiempo en Puerto Plata cantando en bares, pero regresó a Moca, donde la sombra del alcohol comenzó a devorarlo.

Aunque su familia y allegados hicieron múltiples esfuerzos para ayudarlo —incluso internamientos, trabajos y tratamientos médicos—, Charlie no logró vencer su adicción. Él mismo se alejaba, se encerraba en su mundo y rechazaba la ayuda.

Con el paso del tiempo, su aspecto físico cambió drásticamente. Fue visto en las calles con ropa sucia, sin afeitar, desorientado, aunque su familia insistía en que no lo habían abandonado, sino que él ya no quería dejarse ayudar.

Murió un domingo por la noche, solo, en su pueblo natal. Si desea ver el video que hice visitando su tumba está en el primer comentario [Elrealbelen]

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