miércoles, 21 de enero de 2026

‘Bonao se queda sin empleo, el país se entretiene con mentiras’

 


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Hoy varios medios amanecieron ocupados —y preocupados— por la eficiencia con la que se distribuye la información falsa en la República Dominicana. El bulo de moda, como bien señala Aníbal de Castro, es la supuesta banda de traficantes de órganos que anda suelta por el país.

Una mentira bien empacada, viralizada y consumida sin anestesia.

La Policía tuvo que salir a desmentir otro supuesto rapto de un niño en La Vega, parte del mismo combo de desinformación que se reproduce al ritmo de los likes, sin importar a quién se lleven de paro, a quién aterroricen o a quién le destruyan la paz.

También se discute si la aparente monetización del Himno Nacional es obra de un ruso… o, para algunos, algo todavía más grave: que sea de un haitiano. Ese es el nivel del debate.

Mientras tanto, casi nadie se detuvo a mirar lo que de verdad importa:
la empresa Hanesbrands Dos Ríos, hoy Hanesbrands–Gildan, anunció el cierre de sus operaciones en Bonao, con la pérdida inicial de dos mil empleos.

Bonao no se ha recuperado del cierre de Falcondbridge Dominicana, que dejó 1,800 personas sin trabajo en un municipio de apenas 144 mil habitantes. Y ahora recibe otro golpe seco, sin anestesia y sin titulares estridentes.

La información no la dio ningún ministro ni ningún vocero oficial. La dio el presidente del sindicato, luego de reunirse con la dirección de la empresa. Según el sindicato, esto es apenas la primera oleada: después de marzo se irá el resto.

El corresponsal de HOY, Tony Brito, agrega un dato que tampoco hizo ruido: unos 500 contratistas que prestaban servicios a la empresa quedarán en el aire, sin empleo y sin red.

Para quienes no lo saben —porque el país prefiere el chisme al contexto—, Gildan genera más de 4,500 empleos en la República Dominicana, con operaciones en Guerra y San Isidro. En Guerra, como en Bonao, ha sido la principal fuente de trabajo durante dos décadas.

El cierre de la planta de Bonao está vinculado al limbo del acuerdo HOPE/HELP, que exonera de impuestos a la manufactura textil producida en Haití. Ese acuerdo venció el primero de enero y, aunque su renovación fue aprobada por el Senado de Estados Unidos, sigue trancada en la Cámara de Representantes.

Aquí viene la parte incómoda:
en este país, a gente como yo le caen cucarachas encima cuando menciona algo que parezca favorecer a Haití o a los haitianos. Pero los hechos son tercos: República Dominicana no está incluida en HOPE/HELP, y aun así ya se perdieron dos mil empleos dominicanos.

Mientras el país se distrae con traficantes imaginarios, raptos inventados y nacionalismos de redes sociales, Bonao se queda sin trabajo.
Y el rancho —aunque no sea trending topic— sigue ardiendo.
Fuente: Remolacha

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