El hecho ha generado gran preocupación entre padres, madres y la comunidad educativa, reavivando el llamado a reforzar la vigilancia y la orientación a los menores sobre cómo actuar ante situaciones de riesgo.
Las autoridades exhortan a los padres a educar y entrenar a sus hijos, indicándoles que no acepten dulces, juguetes ni ningún tipo de obsequio de personas desconocidas, y que griten y pidan ayuda si alguien intenta llevárselos por la fuerza o de manera sospechosa.
Este tipo de situaciones no es nueva y ha ocurrido en distintas épocas, por lo que se insiste en la importancia de la prevención y la comunicación constante con los niños para proteger su seguridad.
El caso se encuentra bajo investigación, mientras las autoridades continúan profundizando las indagatorias para esclarecer los hechos y determinar responsabilidades. Fuente…

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