JERUSALEN.- El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ha solicitado formalmente al presidente del país, Isaac Herzog, que emita una orden de clemencia y le exima definitivamente, en pro del «interés nacional», de cualquier responsabilidad en el juicio por corrupción al que está siendo sometido el jefe del Gobierno israelí, y por el que no admite culpabilidad alguna.
En realidad, Netanyahu explica en su carta que, a pesar de su interés personal en «llevar a buen término» el proceso judicial al que está siendo sometido, el procedimiento está causando tal inestabilidad que no ve más solución que acelerar su conclusión para «reducir la tensión en el debate que se ha suscitado en torno al mismo».
«Por lo tanto, y a pesar de mi interés personal en demostrar mi inocencia hasta mi completa absolución, creo que el interés público dicta lo contrario», ha explicado el primer ministro israelí en su declaración.
«Por mi responsabilidad pública, como primer ministro, de intentar lograr la reconciliación entre las partes del pueblo, no me cabe duda de que la conclusión del juicio ayudará a reducir la tensión en el debate que se ha suscitado en torno al mismo», ha aseverado antes de esgrimir una vez más el conflicto en Gaza como motivo prioritario de su petición.
«Ante los desafíos de seguridad y las oportunidades políticas que enfrenta actualmente el Estado de Israel, me comprometo a hacer todo lo posible para sanar las divisiones, lograr la unidad del pueblo y restaurar la confianza en los sistemas del Estado, y espero que todos los poderes del Estado hagan lo mismo», ha indicado.
El primer ministro está señalado en tres causas por una batería de delitos, entre ellos el de fraude o aceptación de sobornos, si bien ha denunciado que todo forma parte de una persecución política. De hecho, logró volver al poder para un sexto mandato ya con los procesos abiertos, a finales de 2022.
Entre las acusaciones en su contra se encuentra el uso indebido de poder para presionar a los medios de comunicación y que difundan información favorable al Gobierno. Uno de los casos se remonta al año 2000, cuando trató supuestamente de llegar a un acuerdo con el diario ‘Yedioth Aharonot’ para que hablara de forma positiva de su administración a cambio de impulsar una legislación que perjudicara a su principal competencia, el diario ‘Israel Hayom’.
Desde el estallido de la guerra de Gaza, Netanyahu ha lamentado que el proceso en su contra ha sido un lastre que le ha impedido ejecutar con normalidad su tarea. El primer ministro ha presentado numerosas peticiones de aplazamiento en sus comparecencias ante el tribunal, citando cuestiones de salud, seguridad o visitas diplomáticas.
Hace dos semanas, el presidente de Estados Unidos y gran aliado de Netanyahu, Donald Trump, dio un paso más al enviar una carta a Herzog para pedirle que sopesara directamente el indulto para el primer ministro al asegurar que el caso judicial contra él está «políticamente motivado» desde 2020 y asegurara que los delitos de los que se acusa a Netanyahu son «cargos injustos con el fin de hacerle un gran daño».
LA PRESIDENCIA ESTUDIA PETICIÓN
En su primera respuesta, la oficina de la Presidencia de Israel ha eludido pronunciarse de forma inmediata y ha indicado que estudiará la situación a conciencia.
«Se trata de una solicitud de clemencia extraordinaria con importantes implicaciones. Tras recibir todas las opiniones, el presidente del Estado la considerará con responsabilidad y seriedad», hace saber en la nota.
La oficina del presidente Herzog, en su comunicado, pasa a explicar que la solicitud fue presentada al Departamento Jurídico de la Presidencia por el abogado del primer ministro, Amit Hadad, y desde ahí será transferida al Departamento de Indultos del Ministerio de Justicia, «que recabará las opiniones de todas las autoridades competentes».
«Posteriormente, estas opiniones se transmitirán a la Asesora Jurídica de la Presidencia y a su equipo para que formulen una opinión adicional para el presidente», momento en que Herzog adoptará una decisión al respecto, concluye el comunicado.
SU PARTIDO Y SOCIOS DECLARAN RESPALDO
Altos cargos de la coalición gobernante del primer ministro Benjamin Netanyahu han elogiado su decisión, comenzando por los propios compañeros de su partido Likud, como el diputado y representante de la alianza Ofir Katz. «Podría haber demostrado fácilmente su inocencia en esta persecución corrupta, pero ha optado por otro camino en aras de la curación del país y la reconciliación», ha indicado.
Para el ultranacionalista ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben Givir, la clemencia para Netanyahu resulta de «interes crítico para la seguridad del Estado» como paso previo a la «la reforma de la corrupta y despreciable Fiscalía del Estado, que se inventó estos casos».
Por contral el líder opositor del país, el ex primer ministro Yair Lapid, ha rogado a Herzog que no se le ocurra conceder clemencia a Netanyahu porque en su declaración no hay «ni una admisión de culpabilidad, ni una expresión de arrepentimiento ni una sola intención de abandonar la vida política».
Para el también destacado opositor y jefe del partido de Los Demócratas, Yair Golan, la clemencia representaría directamente un «escupitajo en la cara del pueblo israelí» y se ha negado a llamarlo indulto: «Algo así solo se considera tras asumir la responsabilidad y demostrar arrepentimiento».

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