lunes, 20 de abril de 2020

Recientemente el presidente de los Estados Unidos Donald Trump acusó al presidente Nicolás Maduro y a los principales funcionarios del gobierno de Venezuela, de ser responsables de haber introducido a territorio norteamericano decenas de toneladas de cocaína
, en los últimos años, ofreciendo, como en los mejores tiempos del viejo oeste, una recompensa de 15 millones de dólares por la cabeza del presidente Maduro y 10 millones de dólares por cada uno de los funcionarios acusados.

Es evidente, que esta acusación ilegal y contraria a los más elementales principios del Derecho Internacional y la carta de la ONU, persigue varios propósitos, dentro de los que podemos citar:
Ø  Eliminar la Revolución Bolivariana, el modelo político, social y económico incluyente que existe hoy, la independencia y soberanía y las conquistas sociales alcanzadas por el pueblo venezolano en los últimos 15 años, para instaurar el modelo neoliberal, bajo la tutela de un gobierno que responda a sus intereses, y le permita apoderarse de la inmensa riqueza que posee el país.
Ø   Mejorar la imagen del presidente Trump de cara al próximo proceso electoral, frente a los sectores más conservadores de la sociedad norteamericana, especialmente en el Estado de la Florida, donde residen decenas de miles de venezolanos y cubanos, que seran decisivos en el proceso electoral de noviembre del 2020.
Ø  Desviar la atención de la sociedad norteamericana y la comunidad internacional, ante el fracaso del gobierno de Trump en el manejo de la crisis generada por el COVID-19, y esconder ante el mundo la realidad de un sistema sanitario privatizado e infuncional que ha colapsado, dejando prácticamente abandonados a su suerte a los más necesitados, especialmente a los latinos y afroamericanos.
Ø  Aprovechar la situación de confusión creada por la pandemia COVID-19 a nivel global, para derrocar al presidente Nicolás Maduro, bajo la acusación injusta de ser un vulgar narcotraficante. Y con esto, procurar debilitar la posición de independencia y soberanía de los gobiernos de la región, obligándoles a aplicar en sus países la receta neoliberal que imponga Washington a través de sus embajadas.
Ahora bien, sobre la infeliz acusación levantada por Trump y sus asociados en contra de Maduro y sus funcionarios, vamos a transcribir parte del contenido del UNODC (Programa Antidrogas de la ONU) y el último informe de la DEA, publicado en TELESUR el 28 de marzo del 2020 por el experto en asuntos de producción, tráfico y consumo de drogas, el señor Pino Arlacchi, ex director ejecutivo del (Programa Antidrogas de la ONU; 1997-2002).
¨No existe, sino en la fantasía enferma de Trump y sus asociados, algún comercio ilegal de narcotráfico entre Venezuela y Estados Unidos, bastarían conocer las dos fuentes más importantes sobre el tema; el último informe de la UNODC sobre drogas y el último informe de la DEA, policía antidroga estadounidense, con fecha de diciembre 2019.
Según este último informe, el 90 % de la cocaína introducida a Estados Unidos proviene de Colombia, el 6 % de Perú y el 4% restante tiene origen desconocido. Pueden ustedes estar seguros de que si en ese 4% restante existiera algún olor a Venezuela, no habría pasado desapercibido.
Pero el informe de la ONU que proporciona la imagen más detallada, menciona a México, Guatemala y Ecuador como los lugares de tránsito de drogas a los Estados Unidos y la evaluación de la DEA cita a los famosos narcos mexicanos como los mayores proveedores del mercado estadounidense.
No hay rastro de Venezuela en ninguna página de los documentos y en ningún otro material de las agencias anticrimen de los Estados Unidos en los últimos 15 años, que puedan conducir a relacionar a Venezuela con las acusaciones lanzadas contra el presidente Maduro y su gobierno¨.
Lo que demuestra, que el informe del programa antidroga de la ONU y los registros y el informe de la DEA, desmienten categóricamente  la falaz  acusación de Trump, convirtiendo la misma, en una nueva estrategia para tratar de conquistar por la fuerza y el engaño lo que no han podido conseguir en las urnas y el corazón de pueblo.
Estamos en presencia de un nuevo montaje del gobierno de los Estados Unidos para justificar con falsedades una intervención militar en Venezuela, que de ocurrir, se convertiría en un Conflicto Regional de grandes magnitudes y el gobierno de Estados Unidos sería el único responsable de lo que pudiese suceder en la región.
En consecuencia, todos los que amamos y luchamos por la paz,  tenemos el deber y la obligación de rechazar y condenar las pretensiones de Trump y su gobierno, de invadir Venezuela, poniendo en peligro la paz de Latinoamérica.
JPM/of-am
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