MORÍA EN PANAMÁ LA ESPOSA DE RAFAEL L. TRUJILLO.
Ana María Francisca Sebastiana Agustina Angeles María de la Paz del Carmen de Jesús Trujillo Molina....''La Españolita''.
Maria de los Angeles Martínez Alba, nació el 26 de Agosto de 1899 en Santo Domingo, hija de los españoles Francisco de Paula Sebastian Manuel Antonio Agustin Maria de la Paz del Corazon de Jesus Martinez de Peña, (Paco), y Sebastiana de los Dolores Alba Martinez , tenía un hermano, llamado Francisco Martínez Alba.
El 13 de agosto de 1913 a la edad de 21 años, Trujillo se casa con Aminta Ledesma, una joven de buena reputación, hija de un campesino proveniente de San Cristóbal. Tuvieron dos hijas: Julia Genoveva, que nació y murió en 1914, y Flor de Oro Trujillo Ledesma, nacida en 1915 y que más tarde se casó con Porfirio Rubirosa. El matrimonio terminó en divorcio en 1925.
El 30 de marzo de 1927, se casó con Bienvenida Ricardo, una joven de Montecristi, hija de Buenaventura Ricardo Heureaux.
Un año más tarde conoció a María de los Ángeles Martínez Alba «la Españolita» y tuvo un romance extramarital con ella. De esta relación nació Rafael Leonidas (Ramfis) - Según una publicación de Jesús de Galíndez, Ramfis no era hijo de Trujillo, sino de un cubano llamado Rafael Dominici con quien María Martínez estaba casada en el momento que éste nació. La publicación nunca se desmintió quedando todo como un misterio-, el 5 de junio de 1929.
Se divorció de Bienvenida Ricardo en 1935, bajo el alegato de que no podía darle hijos. Más tarde, en 1936, procreó con Bienvenida a Odette. Tuvo dos hijos más con María Martínez; Angelita Trujillo nacida en París el 10 de junio de 1939, y Rhadamés Leonidas Trujillo, nacido el 1 de diciembre de 1942. Ramfis y Rhadamés eran nombres de personajes de la ópera Aida de Giuseppe Verdi.
Se ha dicho de María Martínez Alba: “María hermosa, inteligente, esbelta, hacía galas de sus atractivos cuando caminaba por las calles de la ciudad colonial. En los primeros años de su adolescencia comenzó a trabajar en las oficinas del Tribunal de Tierras, donde conoció a Antinoe Fiallo, joven estudiante de leyes miembro de una reconocida familia de la capital. “
“María y Antinoe se hicieron novios, relación que duró cerca de dos años. Al venir el rompimiento del noviazgo ella intento envenenarse frustrada por el desenlace de sus primeros amores, ingiriendo un tinte para el cabello llamado Negro Eterno. María se relacionó luego con un joven médico de familia capitaleña también, el doctor Porfirio Dominici, Oficial del Ejército, quien la presentó a Trujillo en el año 1926. Poco tiempo después Trujillo y María iniciaron relaciones en contra de la voluntad de los padres de la joven y de otros miembros de la familia. Los amores de Trujillo y María tuvieron la trascendencia propia de los chismes de una sociedad rural, no solamente por la importancia de Trujillo, que era casado y jefe de la Policía Nacional, sino también porque María era una bella mujer admirada, que despertaba simpatías entre muchas personas del medio donde vivía“.
María carecía de instrucción en un sentido académico, pero era razonablemente culta. Con los instintos propios de una aventurera, era insaciablemente ambiciosa, materialista (quiere decir metalizada, que amaba el dinero) y ansiosa por relacionarse con las elites sociales.
La Españolita se presentó ante la sociedad con su flamante estatus de primera dama, compartida con Doña Julia Molina, a partir de 1936, para no dejar el puesto jamás.
Inclusive, cuando Jacinto B. Peynado asume la primera presidencia títere de Trujillo, ratifica ese estatus a María y además, la condecora con la Orden del Mérito Juan Pablo Duarte, con grado de Gran Cruz Placa de oro, mediante decreto 88 (29/11/1938).
Este decreto la considera como “objeto de la unánime simpatía del Pueblo Dominicano porque ha recibido de ella innumerables beneficios de carácter moral y caritativo”.
En el año de 1949, el periódico El Caribe reporta las frecuentes ceremoniales de te benéficos de ella, entre otros el apoyo a la campaña nacional antitubercolosa.
María siempre estuvo acompañada de una extensa consorte de esposas de altos funcionarios públicos y de las damas más encopetadas de la sociedad capitaleña.
El decreto 89 del mismo Mozo Peynado de 1938, reconoce la condición de primera dama y concede la misma condecoración a La Excelsa Matrona Doña Julia Molina de Trujillo Valdez”.
Considera esta decisión presidencial que ella constituye “un patrimonio moral del Pueblo dominicano por su constante dedicación a las más nobles y generosas prácticas cristianas”.
María de las Mercedes Soler Machado, la esposa de Mozo Peynado fue, al mismo tiempo que las dos anteriores, primera dama 1938-1940. En esa misma condición estuvo Silvia Alicia Sánchez de Troncoso, la cual formó parte de la trilogía femenina presidencial entre 1940-1942, cuando su esposo Pipí Troncoso asume la presidencia títere de Trujillo, a la muerte de Mozo.
Recibió reconocimientos y condecoraciones de gobiernos extranjeros, como la Gran Cruz de la Orden de Isabel La Católica, de parte del dictador español generalísimo Francisco Franco, y el título de Doctora Honoris Causa en Filosofía de la Universidad de Santo Domingo (1955).
Se le atribuye la autoría de varios artículos periodísticos y dos obras: "Meditaciones morales" y "Falsa amistad", pero siempre se dijo que el que escribió esos libros fue José Almoina.
A raíz del ajusticiamiento de su esposo se vio precisada a abandonar el país en compañía de sus hijos y nietos, en noviembre de 1961, estableciéndose primero en París y luego en Madrid, España.
Falleció en la ciudad de Panamá, el 14 de mayo de 1989. Fuente…

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