Moca, provincia de Espaillat. He llegado a las tierras de Moca con el único propósito de comprobar con mis propios ojos un rumor que corre de boca en boca por toda la República: que aquí, el suelo se abre y las pinturas cobran vida.
Al adentrarme en el mismo corazón de la villa, me topé con la ya célebre calle 26 de Julio. Debo confesar que el primer impacto detiene el aliento. Bajo el fiero sol de Espaillat, los colores no solo adornan, sino que estallan ante la vista con una intensidad casi eléctrica, obligando al caminante a frenar el paso.
Lo que mis ojos presenciaron no era simple pintura, sino un prodigio de la perspectiva tridimensional, una técnica pionera en estas tierras que engaña los sentidos y altera la noción de la profundidad.
Esta es la obra del arquitecto y pintor Julio Tejada, quien ha logrado la hazaña de que el asfalto deje de ser piedra inerte y se convierta en un lienzo que respira.
La experiencia de flotar en el aire
A medida que avanzaba, me vi inmerso en una quimérica coreografía del asombro. A mi alrededor, las gentes del lugar y los forasteros caminaban con una cautela casi cómica. Vi personas detenerse, reír y bromear, temerosas de "caer" en abismos simulados o intentando escalar volúmenes inexistentes que el pincel del artista materializó con maestría.
En este tramo peatonal, frente a la histórica plaza, los artefactos modernos cámaras de fotografías y video, y teléfonos inteligentes se vuelven las herramientas de una nueva expedición; vi a decenas de personas retratarse en posturas imposibles, buscando fundirse y formar parte de la mismísima obra urbana.
Sin embargo, a medida que observaba los detalles del pavimento, comprendí que este engaño visual guarda un propósito más noble. Cada trazo que pisaba rescataba la esencia misma de esta provincia.

Un paso peatonal en la calle 3D donde los rectángulos parecen flotar en el aire. Jorge González
Imágenes locales que cobran vida
Reconocí la silueta de la emblemática muñeca sin rostro y las formas que evocan los paisajes del río Joba; la calle es, en verdad, un espejo de la identidad local. Además, el suelo que pisamos carga con el peso de la historia: esta urbe se precia de ser la "Sepulturera de Tiranos", pues fue en este mismo suelo donde se ajustició al dictador Ulises Heureaux.
Apenas a unos pasos de este festival de color, me encontré con la Casa-Museo 26 de Julio. La transición es casi mística: uno pasa del asombro vanguardista de la pintura en el suelo al silencio solemne de las paredes, que mediante ilustraciones muestran a los héroes, y donde se gestó la libertad democrática de la nación dominicana.

Una galería de imágenes verdes sobre un suelo transparente que parece flotar en las nubes. Jorge González
El final de una experiencia casi irreal
Al terminar me di cuenta de que no había caminado sobre una simple calle, sino sobre un arcoíris sólido. Me retiré de Moca, como parte de un equipo de El Nacional que había recorrido parte de Espaillat, con los ojos llenos de color.
La memoria de mi cámara colmada de retratos y el espíritu renovado. He comprobado que el ingenio humano tiene el poder de transformar el concreto gris en un monumento vivo, y que Moca es hoy el testimonio vibrante de un pueblo que ha decidido pintar, con sus propias manos, el porvenir.

La imagen de unos rieles que siguen todo el trayecto de un túnel que se pierde en el infinito. Jorge González

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