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domingo, 19 de abril de 2026

Nueva York aprieta: comida carísima, bodegas sufren más que en RD


 Nueva York.–El pulmón comercial de los barrios de la Gran Manzana, las bodegas, atraviesa una de las tormentas más severas de su historia reciente. Radhamés Rodríguez, presidente de la United Bodegas of America (UBA), ha lanzado una voz de alerta ante un escenario que califica de «insostenible», equiparando el impacto de la inflación actual con la parálisis económica vivida durante la pandemia del COVID-19.

El factor externo: Petróleo y logística
Para Rodríguez, la crisis no es un fenómeno aislado, sino una reacción en cadena alimentada por conflictos internacionales que encarecen el combustible y, por ende, el flete de mercancías. «En Nueva York no se produce nada. Si sube el petróleo, sube todo», explica el dirigente, subrayando la vulnerabilidad de una ciudad que depende totalmente de lo que llega de otros estados y países

La canasta básica ha sentido el golpe de forma drástica:
– ⁠Café: Su costo se ha triplicado.
– ⁠Huevos: Alcanzaron picos históricos de entre 10 y 12 dólares por docena.
– Abarrotes: Arroz, aceite, habichuelas y plátanos mantienen una tendencia alcista que asfixia el presupuesto familiar.
– Resiliencia comunitaria: Menos margen, misma vocación

Ante la pérdida de poder adquisitivo de los neoyorquinos, los bodegueros han tenido que aplicar una estrategia de supervivencia social: reducir sus propios beneficios. Rodríguez revela que, en productos esenciales, han bajado sus márgenes de ganancia del 40% a un 15% o 20%.

«Preferimos ganar menos para que la gente pueda seguir comprando», afirma el líder de la UBA, quien observa cómo las familias han cambiado sus hábitos, comprando ahora en menores cantidades pero con mayor frecuencia, ajustándose al día a día.

El asedio de los costos operativos

Más allá del precio del producto, el negocio de barrio enfrenta un enemigo interno: el costo de operar en la ciudad. Rodríguez detalla una lista de cargas que califica de «insoportables»:

1.⁠ ⁠Rentas en niveles récord.
2.⁠ ⁠Electricidad con tarifas que devoran la rentabilidad.
3.⁠ ⁠Seguros e impuestos en constante aumento.
4.⁠ ⁠Una presión de multas que no da tregua al pequeño comerciante.

«No tiene lógica quitarle a unos para darle a otros», sostiene. Para el gremialista, que la ciudad financie supermercados representaría una competencia desleal, ya que estos nuevos negocios no enfrentarían las mismas cargas impositivas y operativas que las bodegas tradicionales.

La contrapropuesta: Centros de distribución (Warehouses)

En lugar de abrir supermercados que compitan con el sector privado, Rodríguez plantea una solución que beneficiaría a toda la cadena: la creación de almacenes de distribución (warehouses) estatales que suplan directamente a las bodegas con precios preferenciales.

«Si a nosotros nos venden más barato, automáticamente nosotros vamos a vender más barato», argumenta, sugiriendo que estos centros operen bajo supervisión para asegurar que el ahorro llegue al consumidor final.

Finalmente, el presidente de la UBA lamentó la falta de consultas previas con los sectores involucrados. «Creo que sus asesores no se percataron del daño que esto puede causar», concluyó Rodríguez, haciendo un llamado al diálogo y a la protección de un sector que, además de comerciar, es parte intrínseca de la identidad y el tejido social de Nueva York.

remolacha

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