Es inaceptable que trabajadores esenciales, como los encargados de la limpieza y recogida de basura, sean olvidados, mal pagados y expuestos a condiciones indignas, mientras su esfuerzo sostiene nuestras ciudades.
A ellos, nuestro respeto. Y a quienes minimizan su labor: politicos, empresarios, clase media, funcionarios y el pueblo inconciente que no colabora, nuestra más firme condena.
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