MOCA, PROVINCIA ESPAILLAT. – La llegada de un nuevo comandante a la plaza policial de Moca ha generado una mezcla de escepticismo y desesperación entre los residentes. Aunque se han anunciado de inmediato los operativos de rigor, la ciudadanía percibe estas acciones como "la misma novela": un despliegue de los mismos agentes que han permanecido en las calles durante años, mientras los índices de delincuencia y microtráfico continúan en ascenso.
La problemática en el municipio ha alcanzado niveles críticos. Según estimaciones de los propios comunitarios, cerca del 40% de la población, incluyendo una preocupante cantidad de jóvenes y adultos, se encuentra sumergida en el flagelo de la drogadicción. El acceso a las sustancias ilícitas se ha normalizado de tal manera que se compara con la disponibilidad del alcohol, ante la mirada de una fuerza policial que conoce profundamente los puntos de distribución, pero que ha fallado en combatirlos de manera efectiva en el pasado.
El sentir generalizado en la provincia apunta a una supuesta posible pelicula . "¿Por qué no se combatió esto años atrás si los agentes son los mismos?", se preguntan los ciudadanos. La percepción de que existe una relación de "amiguismo" entre algunos sectores policiales y los delincuentes ha hundido a Moca en un "hoyo profundo" de inseguridad.
La provincia Espaillat observa con dolor cómo su tejido social se deteriora, mientras las autoridades enfrentan el reto de demostrar que este cambio de mando no es simplemente otra medida superficial, sino el inicio de una verdadera depuración y rescate de la paz pública.
Termino con esta frase
"Los dioses están cerca de los hombres y observan a quienes, con juicios torcidos, se oprimen unos a otros, sin importarles el castigo divino. [...] El hombre que trama el mal contra otro, a sí mismo se daña; y el mal consejo es para el consejero lo más funesto. El ojo de la justicia todo lo ve y todo lo comprende."
Fuente: Victor Mercado

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