por Mauricio Toribio
En esta semana santa, donde recordamos el sacrificio
consumado del hijo de Dios, que murió en la cruz para expiar nuestros pecados,
es el mejor momento para reflexionar y alejarnos un poco de la vida mundana a
que estamos acostumbrados y tomar el sendero de vida que significa hacer las
cosas como la manda Dios.
Lo ideal sería que vayamos a la congregación cristiana de
nuestro agrado o nos quedemos en casa descansando y oyendo las palabras de vida
que a través del evangelio de Cristo, nos las enseñas nuestros pastores,
sacerdotes o por los medio de comunicación.
Pero si la elección es de irte a vacacionar a playas, ríos,
montaña o cualquier otro lugar, hazlo con prudencia. Recuerda que el alcohol y la gasolina son una
combinación fatal. No te conviertas en
una cifra más en la estadística de muerte producida por la insensatez, la
velocidad, la imprudencia y el uso de bebidas alcohólicas que cada año se
produce en esta semana de asueto.
Hay una familia que te necesita y espera por ti. Hay un país que avanza y espera contar contigo
para continuar el camino del progreso que estamos esperando.
Ve a donde quieras ir, pero ve tomando en cuenta las medidas
pertinentes para proteger tu vida y las de los demás. Recuerda que Dios te está observando, el te
guía por el buen camino, pero solo tú decides si quieres permanecer en él.
Disfruta tu semana santa, poniendo a tu señor Jesucristo en
el primer lugar de tu vida…

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