Por Mauricio Toribio
Así lo declaró el mecánico Miguel Ángel Agramonte de 57 años de edad,
quien se siente indignado e impotente ante el auge de la delincuencia y la
impunidad que está aparentemente tiene, tras no recibir castigo por sus
acciones.
No es posible que los malhechores sigan operando impunemente
poniendo en peligro la estabilidad económica de los pequeños y medianos
comerciantes que con poco capital de trabajo ofrecen el sustento de muchas
personas, lo que una quiebra de estos sectores, seria mortal para nuestro país.
Por eso, pidió a las autoridades provinciales,
gubernamentales, policiales, grupos sociales y todo el país, a tomar conciencia
para evitar que esta situación se siga dando y el país caiga a niveles
insostenibles como sucede en otras naciones hermanas.
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