Por profesor: Octavio García
Bajo esa premisa, me resulta fácil, cómodo
y seguro de expresar, totalmente consciente
de lo que digo, por ser constatarlo de la veracidad de lo que expreso. Me atrevo a decir que en educación, hay un
Ministro para la historia, y que a partir de él, habrá que asumir un antes y un
después con relación al desempeño y la buena gestión de una cartera estatal, al
servicio del pueblo y el país.
Los cambios generados a partir de la
revolución educativa que a través del MINIERD viene desarrollando su ministro, el licenciado Carlos Amarante
Baret, demuestra su inequívoco compromiso con el presidente Danilo Medina y con
el pueblo dominicano.
No nos equivocamos sobre lo antes
expuesto, pero tampoco creo equivocarme cuando hablo de su visión mesiánica en
torno al presente y futuro de la educación de nuestros niños y niñas el cual
abarca un acuerdo de salud con el Ministro de Salud Pública, doctor Freddy
Hidalgo, para dar seguimiento a los centros educativos, con la finalidad de
evitar que se produzcan brotes epidemiológicos, algo nunca visto en la
educación dominicana.
Con el Convenio Andrés Bello
realizado reciente en la capital suramericana de Bogotá, Colombia, la cual
estuvo representada por el licenciado Bienvenido Flores, Director de
Participación Comunitaria de MINIERD, en la que se buscaban soluciones en
conjunto con los países miembros de la CAB, para mejorar la calidad de la
educación latinoamericana; es un claro ejemplo de que su misión de promover los
intercambios internacionales, ayudarán a sus propósitos, los que no están
limitados a encontrar soluciones solamente en nuestro territorio.
Nunca antes, jefe de Estado y
Ministro de Educación habían trabajados unísonos, con los mismos propósitos y
las mismas perspectivas, constituyendo en el BOOM del momento, la dotación a más
de 91 mil niños y niñas desprovistos de
sus actas de nacimientos a los cuales se les están regularizando sus
expedientes.
Llevar de una pensión de pobreza a
los profesores y maestros que entregaron sus vidas en las escuelas, a una
pensión digna de 15 mil pesos mensuales lo que se traduce en seguridad, salud y
tranquilidad para cada uno de ellos, constituye en otro logro de la actual
gestión, el cual sin lugar a dudas, quedará registrada de manera sempiterna en
los anales de nuestra historia educativa.
Otro hecho sin precedente, es el
reconocimiento a 18 familias de las regionales del país, destacada por sus
grandes valores, tomando como base la educación familiar y su comportamiento
social, algo que tampoco gobierno alguno había tomado en consideración.
En ese mismo contexto debemos ser
justo y destacar la aplicación de manera voluntaria de un 10 por ciento al
salario base de los maestros al inicio de año, y la adquisición de una flotilla
nueva de vehículos, para que cada regional con sus distritos escolares, puedan
cumplir con eficiencia sus compromisos educativos en beneficio de sus moradores.
200 millones que nunca se le había
dado uso, que educación tenia dormidos, los cuales están destinados a la
implementación de programas educativos alternos, ya han salido de ese letargo,
cumpliendo hoy con su rol, desarrollando la educación a través de ONGs y
fundaciones que trabajan gracias esos recursos, ayudando a la fomentación de
nuevos valores.
Pero el hecho más relevante, el que
marcará la verdadera diferencia entre el pasado y el presente en la educación
dominicana, lo constituye la construcción de 28 mil nuevas aulas, las que
estarán integradas al nuevo modelo educativo de las tandas extendidas, donde
nuestros estudiantes tendrán alimentación, salud, recreación y sobre todo, una
buena educación.
Desde el descubrimiento en 1492 hasta
el 16 de agosto del 2012, en el país solo se habían construido unas 33 mil aulas,
y este gobierno, en tan solo cuatro años, se podría decir que duplicará esa
cifra. Es por eso que decimos que en
materia educativa, estamos en primer orden.
La necesidad de una mejor educación
también abarca la de mejorar el currículum a los profesores y maestros de estos
tiempos, por lo que el Ministro de Educación, licenciado Carlos Amarante Baret,
también lo ha revolucionado, con la capacitación acorde con lo que se requiere
para estos tiempos.
La consumación de estos sueños del
padre de la patria, Juan Pablo Duarte, del presidente Danilo Medina, del
profesor Juan Bosch y otros tantos interesados en esos cambios que se vienen
dando por parte del Ministerio de Educación, están convirtiendo las pesadillas,
en realidades perennes para el desarrollo y el bienestar del pueblo dominicano.
Ese gran gerente que hoy nos
gastamos, poseedor de una gran humildad, cuya convicción inquebrantable, de
seguro que lo llevará muy lejos. Su
mirada recta hacia un solo propósito revolucionario a favor de la nación, lo
está convirtiendo en un líder potable, una figura con estatus y categoría presidenciable.
Esperamos por usted señor ministro
para tomarle las palabras. Usted
representa la oportunidad del renacer de una nueva esperanza. Usted es el protagonista llamado a continuar la
construcción de grandes sueños.
Disponga usted, que por sus obras y
sus frutos el pueblo dominicano le apoyará y entregará la banda presidencial,
si así usted lo decidiera.
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