Por: Antonio Utate
Bebé, infante, niñez, adolescente,
juventud, adultez, tercera edad y longevidad, son partes de las etapas en que
suelen dividir el desarrollo del ser humano, desde el nacimiento hasta su
muerte, pero es la etapa que corresponde a la juventud la más codiciada,
admirada y criticada positiva y negativamente.
Se suele decir que
los jóvenes no piensan para actuar, que son impulsivos, desobedientes, hacen lo
que desean, no escuchan, son irrespetuosos, no se llevan de consejos y de que
se quieren llevar el mundo por delante, entre otros calificativos más.
Nada de lo anterior
es cierto, si previamente y desde la formación del huevo en el vientre de la
madre ha habido amor, ternura, caricias y formación en todos los órdenes y
luego acompañado de la educación que se les ofrezca en los centros educativos,
a los que en el mañana serán jóvenes.
A distancia se
reconocen las cualidades que poseen los jóvenes formados en valores,
principios, educados, humanismo, amor a Dios, a los demás, a los animales, al
medio ambiente, con civismo y urbanismo.
En el joven formado y
educado se encuentra todo lo contrario a lo referido en el tercer párrafo de
esta humilde comunicación, pues la tareas es fácil “formar y educar” para tener
un joven que pueda sentirse orgulloso de su etapa, que pueda disfrutarla a
plenitud y en paz, porque en las etapas anteriores se le supo orientar y guiar.
Si nunca se orientó
al joven de como se hacía algo correcto, por que llamarle a la atención cuando
lo hace incorrecto, o por que castigarlo verbal, física o psicológicamente.
El joven hace lo que
ve, escucha y tocan otros, que fácil es criticar lo que se hace mal, lo
correcto sería orientar, guiar, corregir en paz y con amor de familia como
manda Dios, recuerda “instruye al niño de hoy, para que no tengas que castigar
al hombre del mañana”.
Los jóvenes bien
orientados por padres que viven en familia y en un hogar, difícilmente la
sociedad tenga que reprocharles inconductas.
Forma correctamente
en las etapas anteriores a las del joven, para que luego pueda dejarlo volar y
de seguro que volarás bien alto como“Juan Salvador Gaviota”
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